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21 October 2012 @ 11:33 am
Ella está ahí.  
Está ahí. En medio del paradero de buses. Rodeada de gente y completamente sola. Hay un ambiente de movilización, lleno de nos vemos mañana, te llamó cuando regrese y no te olvides el trabajo que te pedí. Está ahí, con su tercer cigarro de la noche terminando de consumirse.

Quiere que el humo se quede con ella, todo el tiempo, para siempre, que la envuelva en su toxicidad, pero este huye tan fácilmente y no tiene consideraciones. El calor y la sensación de placer se difuminan así. 

Hay bulla y caos; extrañeza y costumbre.  Novios peleándose indecentemente, tan insensatos, tan llamativos. Es la hora punta de la ciudad, la hora que los monstruos usan para salir de su hueco acogedor, la hora en que las luces son muy suaves y no se resisten ante el negro color que se asoma, lento, doloroso. Los autos pasan con una rapidez similar a la de su propia existencia.

Y ella está ahí, esperando al indicado

Va ya por el cuarto cigarrillo, se lamenta de no haber llamado a su padre hoy, y es  que ha tenido mucho apuro en su rutinario día. Tanto apuro, que también se lamenta de utilizar la palabra apuro para denominar algo como eso,  eso que es indescriptible  y que pasa a diario. La pareja de novios ya no discuten, es que apenas  se dirigen la palabra. 

No ha llamado a su padre,  saca un quinto cigarro. Tampoco ha hablado con alguien que no sea ella misma, no hay ganas ni humor. Pero no ha llamado a su padre. Y posiblemente eso es lo que más le molesta, que las obligaciones la lleven a otra cosa y no haga lo que desea. Porque no puede, porque las manecillas del reloj la estaban empujando, porque ni siquiera le ha dado la comida al gato.

Y tras todo eso, ella sigue ahí, viendo como desde lo lejos se aproxima el carro rojo que posee la ruta más larga de la vida, qué manera de coger velocidad. Apaga el último cigarrillo, se quita los guantes blancos, los mete al bolso y luego se agacha para dejarlo en el suelo.  Se nota que es un bus de lo nuevos. 

Sí, es el indicado.

Despreocupado, acelerado.  El viento que ese auto nuevo produce ya le golpea la cara, está tan cerca. Muy cerca, ya está aquí y ella está ahí.

Es sumamente sencillo lanzarse.

Ojalá que alguien alimente a su gato.

 
 
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oír: Radio - Lana del Rey